
Las orquídeas no son plantas especialmente delicadas (algunas especies si
lo son). No obstante, dependen mucho de su medio ambiente para llegar a
florecer y desarrollarse.
Cantidad
de Luz
Las orquídeas pueden crecer en la
sombra, media sombra, luminosidad intensa o en pleno sol. En general,
las orquídeas no deberían recibir la luz solar de forma directa, con excepción
de los primeros rayos matinales, por esta razón es importante abrigarlas
en lugares donde la influencia del son no sea directa (bajo los árboles
o en corredores de casas).
La mejor regla para definir su luminosidad
se puede deducir de la observación de su crecimiento en ambiente natural,
para tratar de reproducirlo en el ambiente controlado (jardín). No obstante,
si no cuenta con esta posibilidad, usted puede tratar de terminar si la
cantidad de luz que recibe su orquídea es la correcta. Para esto, observe
sus hojas:
- Si el color de las hojas es verde
tierno, significa que la cantidad de luz es perfecta.
- Si el color de las hojas se torna
en un verde más oscuro, podría implicar que no está recibiendo una cantidad
de luz suficiente. Esto trae como resultado que la orquídea tiene dificultades
para florecer.
- Si por el contrario, las hojas
se tornas más amarillentas, podría indicar que la orquídea está recibiendo
demasiado sol, lo que puede causar una deshidratación de la planta y
su consecuente atrofiamiento. En este caso, trate de proteger su orquídea
con hojas de palmera o con tela de nylon, que reduzca la influencia
solar pero que no la desaparezca.
Muchas orquídeas floreces en plena
sombra, a media sombra o en pleno sol (por ejemplo la huele noche). Si
usted adquiere su orquídea en un mercado local, consulte con su vendedor
sobre la mejor cantidad de luz. Evite adquirir orquídeas cuyo origen sea
depredativo (cortadas de los bosques en lugar de cultivadas).
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