El
Ascenso al Volcán
Debido a sus características, nuestra aventura hacia el volcán Telica
se realiza desde San Jacinto. En el grupo vamos un total de 7 personas
incluyendo el guía: el sr. Carlos Centeno, oriundo de la localidad y quien
voluntariamente se ofreció a llevarnos hasta nuestro destino. La salida
se da a las 9:30 de la mañana. Aunque no se requiere de un equipo especial
para llegar hasta el cráter, contamos con un altímetro, teléfono celular,
cámaras fotográficas y de video, navajas, mochilas, botiquín de primeros
auxilios, protector solar y agua.
A unos pocos metros de la salida nos encontramos con los hervideros
de San Jacinto, que en esta ocasión parecen un poco menos activos
que en la época de invierno. Desde este punto, existe una buena vista
del volcán Santa Clara, que parece acompañarnos durante el ascenso, mostrándonos
diferentes facetas de su estructura. Un poco más adelante, apareciendo
por atrás del cerro San Jacinto logramos divisar el cono del volcán Telica.
Al inicio el camino es relativamente plano, pero poco a poco comienza
a convertirse en una pendiente poco empinada, que nos lleva rápidamente
a unos 325 metros de altura sobre el nivel del mar, donde realizamos nuestro
primer descanso. Hemos caminado durante una hora y el ascenso, aunque
es moderado, prácticamente ha puesto de manifiesto nuestra baja condición
física. Según don Carlos, todavía estamos a un tercio del camino, lo que
nos hace pensar un poco en el trayecto que aun nos espera. Durante el
camino, encontramos evidencia de la actividad agrícola y ganadera de la
región, asi como una vista impresionante de un valle que se extiende por
gran parte del territorio occidental del país, hasta encontrarse con el
lago de managua. La vegetación de la zona es baja, con poco árboles y
algunas palmeras de coyol aisladas.
Luego de 2 horas de caminata llegamos al Tempizque del Descanso, un hermoso
árbol de tempizque que se localiza a la orilla del camino -a unos 6 kilómetros
de la salida- y que sirve de punto de descanso a los pobladores de la
zona que habitualmente se desplazan por estos caminos para comprar provisiones
o vender granos. A partir de esta parada se inicia la parte con mayor
pendiente del cerro San Jacinto.
El camino de ascenso es sinuoso y entre senderos y trochas se forma un
laberinto que podría perder a los que desconocen la zona. Debido a que
es época de verano, el camino está lleno de un polvo muy fino que se levanta
al impaco de nuestros pasos y se adhiere a la ropa y el cuerpo con facilidad
debido a la humedad del sudor.
Justo en la cima del cerro San Jacinto, nos encontramos frente a un pequeño
valle que se extiende hasta la parte sur del volcán Telica, conocido como
la caldera El Listón. Nos sorprendemos de encontrar gente que habita y
cultiva esta zona. Un espantapájaros nos da la bienvenida a orillas de
una humilde casa donde también conocimos a "el gato", un niño
que reflejaba en el rostro su inocencia hacia la vida además de su sorpresa
ante los extraños visitantes. Al igual que en otros puntos y a pesar de
su proximidad con el volcán, aquí también se puede apreciar la actividad
agrícola de la zona, que sirve de sustento a los habitantes del lugar.
A unos 800 metros hacia el oeste y después de 3 horas de caminata finalmente
divisamos en todo su explendor al volcán Telica, que se aprecia a unos
4 kilómetros de distancia. Para lograr llegar al volcán todavía se tiene
que atravesar un conjunto de cráteres de gran tamaño, conocidos como la
caldera de El Listón y desde la cual se tiene una excelente vista del
volcán Casitas, aun marcado por el impresionante deslave de 1998 en el
que murieron más de 2000 personas. Más lejos se aprecia el volcán San
Cristóbal que se encuentra actualmente en erupción. Antes de llegar al
Telica, todavía es necesario que realizar un descenso por un sendero bastante
accidentado, camino por el cual también cruzamos por un par de pequeñas
fincas hubicadas en los llanos formados por los cráteres de El Listón.
La topografía del terreno hace perder la noción de la distancia, la que
se recobra sólo cuando se llega a la base del volcán, desde donde se toma
consciencia de lo que se ha recorrido. Hasta este punto hemos caminado
durante más de 3 horas y aún tenemos pendiente el ascenso final que se
extiende por otro trecho de camino, de más o menos 1 kilómetro de longitud.
La subida hacia el cráter la iniciamos por la ladera menos inclinada
del volcán, que se encuentra cubierta por enormes rocas arrojadas durante
erupciones pasadas. La actividad eruptiva que presenta actualmente el
Telica se manifiesta mediante la emanación de cenizas y gases que caen
en la zona suroeste, llevadas por el viento hacia las comunidades más
cercanas.
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